Si tus amigos se quedan siempre a dormir en tu departamento, tu hermana te pide que cuides a tus sobrinos el fin de semana, o tu mamá viene por unos días de visita, entonces sabrás lo necesario que es contar con una cama extra para recibirlos. Y cuando falta espacio, nos vemos en la necesidad de convertir nuestro living en la zona de operaciones para que nuestros invitados se sientan lo más cómodos posible.

Lo bueno es que la solución es más simple de lo que piensas, solo necesitarás los elementos adecuados y un poco de creatividad.

1.- Futón

El rey de nuestro living/dormitorio, sin duda, es el futón. Úsalo como sofá en tu día a día, y para aquellas noches en que recibas visitas, transfórmalo en cama simplemente extendiéndolo.

En Homy hay un montón de diseños disponibles, pensados para diferentes espacios y estilos. Podrás encontrar desde los más sencillos, hasta aquellos con apoyabrazos flexibles o incluso seccionales.

Atrévete con colores vibrantes para un living juvenil o moderno, o uno de estilo capitoné y patas de madera para un look clásico y elegante.

Living con mesa de centro y futón blanco con capitoné, cojines floreados
Futón | HOMY

2.- Cojines

Los cojines te ayudarán a “vestir” tu futón, aportando diferentes colores, texturas y dimensiones. También servirán como almohadas para tus visitas o para hacer una zona de descanso estilo boho poniéndolos en el suelo, si prefieres un estilo más relajado.

Para un toque más profesional recurre a la regla de los tres, muy común en la decoración, diseño e incluso fotografía. ¿De qué se trata? Simplemente escoge tres elementos de diferentes formas y alturas, en este caso los cojines, y ponlos sobre tu futón. Puedes optar por uno cuadrado, otro redondo y otro alargado, o si prefieres, uno de terciopelo, otro estampado y el último tejido.

Living con futón color gris, con cojines blanco con gris y uno plateado. Mesa de centro blanca.
Futón gris oscuro | HOMY

3.- Manta

Un manta en el respaldo de tu futón o dentro de un canasto junto a él, será el complemento ideal para que –al transformar tu living en dormitorio- tus invitados tengan algo cómodo con lo que puedan taparse los pies mientras leen o descansan.

Una manta no reemplazará la ropa de cama, pero sí le dará calidez y un poco de diseño al espacio.

Futón de 3 cuerpos beige con capitoné y cojines plata, amarillo y blanco con gris
Futón 3 cuerpos beige | HOMY

4.- Mesa lateral

Acompañar tu sofá de una mesa lateral es casi un deber. Una superficie pequeña y baja, junto al sillón te otorgará un espacio de apoyo para dejar adornos, vasos o incluso una lámpara.

Puntos extras para cuando conviertas tu living en un dormitorio. Extiende el futón y pon la mesa lateral como velador. Será súper útil y práctica, además de fácil de mover y transportar.

Futón negro de terciopelo con capitoné, cojines azul y celeste más mesitas auxiliares de madera
Futón negro | HOMY

5.- Lámpara

No te olvides de la iluminación. Aunque tengas una luz general en tu living (probablemente la del techo) procura complementar con una de pie o de mesa. Te ayudará a generar un ambiente más íntimo en tu día a día, y cuando tus invitados se queden a dormir, tendrán una opción de luz más tenue.

Por lo mismo, escoge una lámpara liviana, pequeña o mediana, para que sea simple de mover y acomodar en diferentes sitios como una mesa o repisa.

Futón beige con capitoné estilo clásico con cojines rosa y mesa de centro de vidrio y patas metálicas
Futón beige | HOMY

6.- Cajas organizadoras o canastos

Y si necesitas opciones para guardar ropa u objetos personales en tu living,  puedes usar un par de cajas decorativas, organizadoras o unos canastos. Ni tú ni ellos querrán que sus cosas estén desparramadas por toda la casa.

Puedes elegir opciones plásticas y guardarlas bajo el futón, o cajas de colores o con diseños para poner sobre un mueble o estante.

Futón color gris grudo con patas de madera, cojín rosa y gris con blanco.
Futón crudo | HOMY

Estos son los 6 elementos que harán de tu living la perfecta pieza de invitados. Lo mejor es que no tendrás que preocuparte de sacar o esconder cosas, sino solo moverlas y darle nuevos usos.